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GOTTFRIED WIHELM  LEIBNIZ

 

APORTACIONES

El elemento diferenciador de las substancias va a ser la percepción

No hay muerte; sólo hay transformación

El animal siempre ha estado animado y organizado, y no puede perder ese estado, a no ser por aniquilación divina. No hay nada inerte en la naturaleza; todo posee un principio energético y formal.

 

El mundo leibniziano es un mundo pensado a la manera de un gran organismo. Los animales no son máquinas cuyo funcionamiento pueda explicarse mecánicamente.

La materia no puede ser meramente extensión en el espacio y en el tiempo, no puede ser simple inercia y pasividad. Ella ha de poseer un principio motriz y activo que explique su unicidad.

El mundo leibniziano es un mundo pensado a la manera de un gran organismo. Los animales no son máquinas cuyo funcionamiento pueda explicarse mecánicamente.

"Nuestros razonamientos de fundan en dos grandes principios: el de contradicción, en virtud del cual juzgamos falso lo que encierra contradicción, y verdadero, lo opuesto o contradictorio a lo falso. Y el de razón suficiente, en virtud de el cual consideramos que ningún hecho puede ser verdadero o existente y ninguna enunciación verdadera sin que de ello haya una razón bastante para que se así. Aunque las más veces esas razones no puede ser conocidas por nosotros" (Op. Cit. Monadología, 31-32, pag. 392)

 

 

APORTACIONES A LA COMUNICACIÓN

 

Dios ha imprimido en las substancias, desde su origen, las leyes de su propio desarrollo y desenvolvimiento y, por lo tanto, no tiene que estar continuamente "produciendo milagros", es decir, actuando sobre el mundo, porque para eso dotó a las substancias de un principio interno de acción.

Es imposible un contacto directo entre las substancias. Si el mundo no es una serie de episodios dispersos sin ningún orden se debe a que existe una estrecha concordancia y relación entre las representaciones en cada substancia y entre las substancias. A esto lo denominó Leibniz comunicación de las substancias.

El mundo es una totalidad cooperante. Cada substancia representa el universo entero a su manera y según su punto de vista. Cada substancia es un espejo del universo, una repraesentatio mundi.

El mundo es un complejo compuesto por una pluralidad infinita de substancias singulares que están en mutua conexión y dependencia. Las representaciones del mundo en cada substancia y según su punto de vista, otorgan, así mismo, el caracter individual y particular de cada mónada: no hay dos substancias iguales porque todas representan el universo desde puntos de vista diversos; porque todas son repraesentationes mundi desde perspectivas esenciales distintas. Y, sin embargo, aunque todas las representaciones son desiguales, no por ello dejan de concordar unas con otras. Esas visiones del mundo mantienen entre sí una extraordinaria proporcionalidad debida, quizás, a su origen común: Dios. Un origen que se regía por una racionalidad absoluta. Hay una total unión y trabazón de todo con todo. El mundo, en su totalidad, está en el alma, en las substancias pero también las substancias están en el mundo.

Así, para comunicación existen diversas versiones de cada hecho que ocurre, y no por esto algua versión es errónea, sino que se ocupa desde otro punto de vista, las masas consumen la versión que se les presenta y es el deber de un comunicador enlazar las diversas versiones de cada substancia para informar sobre una realidad objetiva que lleve al progreso

Según leibniz lo que determina a la substancia es la red de sus múltiples relaciones, tanto con lo externo como consigo misma.

 por lo tanto somos seres sociales interconectados y dependemos de las acciones e información de todos.

 

CONCLUSIONES

 

La diferencia con el pensamiento de Leibniz es que ve al mundo como un ser orgánico, con lo cual une conceptos que descartes había dejado un tanto flotando en el aire y los explicaba con aportaciones divinas

(Descartes no pudo explicar la comunicación de las substancias, al haber introducido en el mundo una escisión radical entre dos órdenes que eran, de suyo, incompatibles entre sí: la res cogitans y la res extensa)